jueves, diciembre 05, 2013

SUGERENCIAS SOBRE LA FORMACIÓN POSGRADO: A PROPÓSITO DE LOS CURSOS

No son nuevas nuestras cavilaciones sobre la formación disponible en el mercado cuando terminamos nuestros estudios oficiales y que nos habilitan para el ejercicio profesional. Hemos hablado sobre los matices y requerimientos que la diferencian en varias ocasiones. Ahora, inmersos de nuevo en un curso, recobramos alguna reflexión y aportamos nuevas.
En los últimos años, aunque nos parezca que hace más tiempo, han irrumpido nuevas formas de enseñanza en el ámbito de la educación formal que se han extendido a otros entornos educativos. La educación a distancia tiene ya una larga vida, pero nos referimos a la incorporacón de las tecnologías de información y comunicación (TIC) para facilitar el acceso a todo tipo de acciones formativas. Así, surgieron cursos con envío de temarios y evaluación a través de la red, campus, foros, recursos audiovisuales. Con esto estamos la mayoría, al menos de oídas, familiarizados. La incorporación de los cursos en línea masivos abiertos (COMA en su acrónimo castellano o MOOC, de Massive Open Online Courses, en inglés) ha supuesto un avance en la formación en general y en la formación a distancia en particular. La cuestión es para nosotros si no es hora de incorporar estos avances de manera determinante a la formación en la Fisioterapia.
Un comentario recurrente es que, a priori, la enseñanza de fisioterapia, dado su elevado componente práctico, no puede incluir formación a distancia. Pero parece obvio que hay una cantidad ingente y creciente de materia teórica susceptible de ser adquirida y/o recordada con los medios clásicos (libros, revistas, vídeos, audio) o a través de la red con sus múltiples recursos. Esto puede enriquecer y contribuir decididamente a una mejor formación práctica. Un curso al que estamos asistiendo nos ha hecho plantearnos cómo incorporar las TIC en el ámbito, también, de la formación en competencias no teóricas.



La clase expositiva, en la que el alumno atiende y recibe información de forma pasiva, sobre contenidos de distinta índole en la esfera de la Fisioterapia (anatomía, biomecánica, bioética, epidemiología, patología, o informática aplicada, por citar algunos), que comprenden la formación en competencias transversales y/o específicas no tienen que ser ni la primera ni la principal opción para transmitir estas materias. Al menos en la formación posgrado. Parece asumible contemplar la entrega o acceso previo como parte del curso de todo el material en formato de texto, audiovisual (podcast, vídeos, presentaciones) o por medio de enlaces a sitios web. También, por qué no, se puede incorporar material audiovisual con contenido práctico. Ello posibilita la preparación e incluso la práctica simulada y, en ocasiones, real con pacientes.
Es posible evaluar el conocimiento teórico del alumno en plataformas que alojan los cursos (Moodle, WebCT,…) y condicionar el acceso completo o parcial al resto de los mismos a la superación de las pruebas. También sería posible que el inicio de ciertos módulos prácticos presenciales tuviera esa misma condición, tanto si se ha seguido el contenido teórico en línea como si se pretende una evaluación con acceso libre. Esto evitaría la redundancia de contenidos y aprendizajes por los que el profesional ya ha sido evaluado en la formación de Grado o haya adquirido en formaciones posteriores.
Si  un curso no es gratuito, la formación en la red de contenidos teóricos evita desplazamientos y puede ahorrar parte del curso al alumno que supere las pruebas de acceso libre a la parte práctica del curso, cuando sea el caso.
Sin entrar en la calidad de la formación, pueden ponerse pegas a esta modalidad de formación en Fisioterapia. Pudiera pensarse en que se facilita la adquisición de conocimientos y destrezas reservadas legalmente al fisioterapeuta por parte de otros, es decir, el intrusismo. Sin embargo, la información está ya en libros, revistas, en  la red. No se puede impedir el acceso a ella y, en todo caso, ello no habilita para el ejercicio de los procedimientos propios de la Fisioterapia. De hecho, los cursos ya disponibles,  si pretenden ser serios, no han de entregar certificación alguna si no se acredita la titulación pertinente ni la formación por evaluación presencial.
Evidentemente esta nueva forma de enseñar y aprender supone un cambio de marco, una ruptura con la formación que la mayoría de nosotros hemos seguido. En los cursos se reitera lo supuestamente conocido por cualquier profesional. Si lo hemos olvidado debería ser nuestra responsabilidad reaprenderlo y, desde luego, nos parece mucho mejor que se nos brinde la oportunidad de no volver a cursar esos contenidos. Y con el consiguiente ahorro de coste en caso de no gratuidad. El tiempo empleado en una gran parte de la formación presencial que se imparte en fisioterapia se vería considerablemente reducido, centrándonos en la práctica, y con unos alumnos que tendrán o habrán adquirido (de forma autónoma o a través de los contenidos teóricos proporcionados previamente) la base necesaria para el seguimiento del curso.
El cambio de paradigma va a encontrar resistencias en un modelo que ha “engordado” la duración de los cursos de posgrado con las redundancias antes aludidas a cambio de un precio y un tiempo prescindibles. También va a exigir, si los administradores así lo piden, una preparación previa para poder acceder a los cursos, tanto teóricos como prácticos o mixtos. A cambio tendremos cursos de pago más asequibles, asistentes obligados a conocer el tema y a poseer conocimientos supuestos desde su titulación, y cursos que cumplan mucho mejor con su función, proporcionar conocimientos y habilidades.
En Fisioterapia hay múltiples ejemplos de formación en línea. Muchos adolecen de falta de control sobre el seguimiento efectivo o la titulación del alumnado. Son dificultades que sólo se podrán solventar con una evaluación presencial y acreditada. De lo que no hay precedentes, hasta donde nosotros sabemos, es de COMA específicos más que el proporcionado por fisioEducación sobre Terapia Miofascial. Sin duda es un hecho reseñable, del que cabría esperar una parte práctica para completar el aprendizaje y una evaluación presencial, a costa quizás de perder la condición de COMA, para adquirir las características que propicien la acreditación.
El camino se ha abierto. Creemos que el cambio de modelo de la formación posgrado debe evolucionar hacia unas formas más flexibles, más versátiles, más económicas y más eficientes. La formación a distancia está ya ahí, pero si queremos que sea de calidad a la vez que exigente es necesario afrontar responsabilidades y retos, tanto de instituciones formadoras, como de docentes y discentes. ¿Te apuntas a este curso?

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