lunes, julio 21, 2014

Listas de espera y Fisioterapia

La lista de espera en el ámbito sanitario puede definirse por la enumeración de los usuarios de un servicio de salud que han de recibir una atención de naturaleza diagnóstica o terapéutica. La prestación de la atención ha sido considerada necesaria o pertinente en el marco de la asistencia sanitaria pero no se puede aplicar de manera inmediata. Entonces, según unos criterios preestablecidos, se elabora esa relación que dispone el orden en el que los usuarios serán atendidos.
Se considera que debe haber un “tiempo máximo de acceso” a las prestaciones, según establece el Real Decreto 1039/2011 (1), que viene a desarrollar las previsiones dela Ley 16/2003 (2), de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema  Nacional de Salud. Estas disposiciones hacen alusión sobre todo a procedimientos quirúrgicos. Sin embargo, las listas de espera están presentes muy habitualmente en procedimientos diagnósticos, de cribado o de tratamientos varios. Y también, enla Sanidad Pública, en la prestación de la Fisioterapia, tanto en la Atención Primaria como Especializada.
Nuestro medio es la asistencia hospitalaria, con itinerarios de acceso a la fisioterapia instaurados desde hace décadas, en época del INSALUD,  e imitados, creemos, por los servicios de salud nacidos de las transferencias a las autonomías de esta competencia. Nuestros usuarios, antes de llegar a las Unidades de Fisioterapia, han permanecido un tiempo variable en una lista de espera. La situación en la que arriban está condicionada, muchas veces de manera sustancial, por la demora, cuando existe, con la que son atendidos respecto al inicio de su proceso. El resultado del tratamiento también puede verse afectado, más o menos, por esta circunstancia. Por tanto, cuestiones administrativas, estructurales, organizativas, ajenas a cuestiones clínicas condicionan la asistencia y su resultado. Es este un asunto encuadrado en la Gestión. Entonces, nos podemos preguntar, ¿qué podemos hacer desde nuestro puesto de clínicos?, ¿es algo  que nos atañe o es un problema de otros?
No podemos eludir nuestra faceta de gestión. Es una competencia expresamente recogida entre las que debe desarrollar el graduado en Fisioterapia (3). Abarca muchas de las cosas que hacemos a diario (uso de los recursos materiales, distribución de nuestra agenda, planificación  y control de unidades, recogida de datos estadísticos, por citar algunas). Entonces, como partícipes del proceso asistencial podemos y debemos gestionar el mismo, en aras de un resultado mejor. En relación con la lista de espera esto se puede traducir en distintas  formas de abordar su administración. Tal y como dijimos más arriba,  el acceso y el cese para asistencia a la fisioterapia en la sanidad pública especializada viene marcado por la falta de control de los mismos por parte del fisioterapeuta. Cabe decir que de existir lista de espera no se puede imputar a una forma de gestión de la misma en la que éste participe. Incluso, desde un perspectiva psicológica, el profesional tenderá a hacer una atribución causal externa cuando se le exponga o reproche que el usuario debe esperar para recibir sus tratamientos. ¿Debemos entonces “lavarnos las manos”, desvincularnos de la causalidad y de la solución del problema?
El sistema sanitario, y sus profesionales, deben procurar la atención sanitaria mediante una gestión eficaz y eficiente en términos de costes. Los fisioterapeutas también. Por eso debe haber iniciativas institucionales y personales para solventar o diminuir las listas de espera. Hemos escuchado repetidas ocasiones que la solución pasa por incrementar plantillas (4-5). En ocasiones esto puede solucionar, al menos parcialmente, el problema. Pero, en nuestra opinión, suele ser una medida de limitada eficacia. Creemos que hay factores determinantes que condicionan más la persistencia del problema. Este está asociado más a la falta de fluidez en la prestación, debida a el desequilibrio entre entradas y salidas en las unidades. Es decir, para aminorar la cuantía de pacientes en espera debe facilitarse la salida de los que están en fisioterapia. Evidentemente con criterios clínicos como determinantes. Esto, que parecería obvio, ha de resaltarse porque en multitud de casos no es así. Muchos fisioterapeutas que estén leyendo estas líneas lo reconocerán. En pocas palabras, mientras haya pacientes que sean derivados a fisioterapia y no haya criterios para la baja en el tratamiento (consecución de objetivos, estabilización, pertinencia o no de fisioterapia, posibilidad de alta con supervisión puntual, posibilidad de alta con unas pautas y/o aprendizajes, etc.), cualquier intento de aumentar la oferta de servicio conllevará un aumento paralelo de la lista de espera.
El fisioterapeuta, tal y como está organizado el acceso a fisioterapia en la Atención Especializada pública, no tiene muchas posibilidades de desplegar sus competencias teóricas que contribuyan a una gestión más eficiente y a la disminución de las listas de espera. Mientras esto se cambia, algún día, podemos proponer algunas medidas, que ya han sido ensayadas en el pasado en algunos centros como el nuestro, el Hospital Universitario de Fuenlabrada. Los procesos de curso predecible o prevalentes que requieren hospitalización (EPOC, bronquiolitis, complicaciones respiratorias o/y ortopédicas en UCI, sustituciones articulares, etc.) pueden ser objeto de derivación directa  al fisioterapeuta, dando así verdadero sentido a la fisioterapia y contribuyendo a un manejo precoz que mejore el curso o disminuya los tiempos. En los tratamientos ambulatorios parece razonable que el fisioterapeuta decida sobre la continuidad o cese de los mismo en base a criterios objetivos. Los retrasos en consultas de revisión y renovaciones de fisioterapia con el juicio discrecional de un profesional que no conoce la cotidianidad de los casos pueden ser, creemos, algunas de las causas más notorias que repercuten en el aumento de las listas de espera.
No es raro recibir pacientes que llevan tres, cuatro o cinco meses en espera de recibir fisioterapia.  Esto es angustioso para el paciente, pero también para el fisioterapeuta. Más cuando intuimos que hay soluciones en las que seríamos parte, más que la simple contratación de personal o el aumento de la presión asistencial. A nivel particular podemos intervenir proponiendo bajas en el tratamiento para facilitar la entrada de otro usuarios. Sin embargo, para un afrontamiento efectivo debe haber cambios que faciliten una gestión más ágil, eficiente y provechosa para la comunidad a la que servimos
Referencias
1. Real Decreto 1039/2011, de 15 de julio, por el que se establecen los criterios marco para garantizar un tiempo máximo de acceso a las prestaciones sanitarias del Sistema Nacional de Salud. Acceso en https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2011-14190.
2. Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud. Acceso en https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2003-10715.
3. ORDEN CIN/2135/2008, de 3 de julio, por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de Fisioterapeuta. Acceso en https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2008-12389.
4. UGT dice mil personas, en lista de espera de fisioterapia en Vall d’Hebron. En La Vanguardia.com, 17 de marzo de 2014. Acceso 20 de marzo de 2014 en http://www.lavanguardia.com/vida/20140312/54403023197/ugt-dice-mil-personas-en-lista-de-espera-de-fisioterapia-en-vall-d-hebron.html
5.  La lista de espera para fisioterapia en el Centro de Salud Águilas Norte, bate récord de demora con 120 días de media para atender a los pacientes. En murcia.com, 4 de diciembre de 2013.  Acceso 20 de marzo de 2014 en  http://www.murcia.com/aguilas/noticias/2013/12/04-la-lista-de-espera-para-fisioterapia-en-el-centro-de-salud-aguilas-norte-bate-record-de-demora-con-120-dias-de-media.asp

jueves, diciembre 05, 2013

SUGERENCIAS SOBRE LA FORMACIÓN POSGRADO: A PROPÓSITO DE LOS CURSOS

No son nuevas nuestras cavilaciones sobre la formación disponible en el mercado cuando terminamos nuestros estudios oficiales y que nos habilitan para el ejercicio profesional. Hemos hablado sobre los matices y requerimientos que la diferencian en varias ocasiones. Ahora, inmersos de nuevo en un curso, recobramos alguna reflexión y aportamos nuevas.
En los últimos años, aunque nos parezca que hace más tiempo, han irrumpido nuevas formas de enseñanza en el ámbito de la educación formal que se han extendido a otros entornos educativos. La educación a distancia tiene ya una larga vida, pero nos referimos a la incorporacón de las tecnologías de información y comunicación (TIC) para facilitar el acceso a todo tipo de acciones formativas. Así, surgieron cursos con envío de temarios y evaluación a través de la red, campus, foros, recursos audiovisuales. Con esto estamos la mayoría, al menos de oídas, familiarizados. La incorporación de los cursos en línea masivos abiertos (COMA en su acrónimo castellano o MOOC, de Massive Open Online Courses, en inglés) ha supuesto un avance en la formación en general y en la formación a distancia en particular. La cuestión es para nosotros si no es hora de incorporar estos avances de manera determinante a la formación en la Fisioterapia.
Un comentario recurrente es que, a priori, la enseñanza de fisioterapia, dado su elevado componente práctico, no puede incluir formación a distancia. Pero parece obvio que hay una cantidad ingente y creciente de materia teórica susceptible de ser adquirida y/o recordada con los medios clásicos (libros, revistas, vídeos, audio) o a través de la red con sus múltiples recursos. Esto puede enriquecer y contribuir decididamente a una mejor formación práctica. Un curso al que estamos asistiendo nos ha hecho plantearnos cómo incorporar las TIC en el ámbito, también, de la formación en competencias no teóricas.



La clase expositiva, en la que el alumno atiende y recibe información de forma pasiva, sobre contenidos de distinta índole en la esfera de la Fisioterapia (anatomía, biomecánica, bioética, epidemiología, patología, o informática aplicada, por citar algunos), que comprenden la formación en competencias transversales y/o específicas no tienen que ser ni la primera ni la principal opción para transmitir estas materias. Al menos en la formación posgrado. Parece asumible contemplar la entrega o acceso previo como parte del curso de todo el material en formato de texto, audiovisual (podcast, vídeos, presentaciones) o por medio de enlaces a sitios web. También, por qué no, se puede incorporar material audiovisual con contenido práctico. Ello posibilita la preparación e incluso la práctica simulada y, en ocasiones, real con pacientes.
Es posible evaluar el conocimiento teórico del alumno en plataformas que alojan los cursos (Moodle, WebCT,…) y condicionar el acceso completo o parcial al resto de los mismos a la superación de las pruebas. También sería posible que el inicio de ciertos módulos prácticos presenciales tuviera esa misma condición, tanto si se ha seguido el contenido teórico en línea como si se pretende una evaluación con acceso libre. Esto evitaría la redundancia de contenidos y aprendizajes por los que el profesional ya ha sido evaluado en la formación de Grado o haya adquirido en formaciones posteriores.
Si  un curso no es gratuito, la formación en la red de contenidos teóricos evita desplazamientos y puede ahorrar parte del curso al alumno que supere las pruebas de acceso libre a la parte práctica del curso, cuando sea el caso.
Sin entrar en la calidad de la formación, pueden ponerse pegas a esta modalidad de formación en Fisioterapia. Pudiera pensarse en que se facilita la adquisición de conocimientos y destrezas reservadas legalmente al fisioterapeuta por parte de otros, es decir, el intrusismo. Sin embargo, la información está ya en libros, revistas, en  la red. No se puede impedir el acceso a ella y, en todo caso, ello no habilita para el ejercicio de los procedimientos propios de la Fisioterapia. De hecho, los cursos ya disponibles,  si pretenden ser serios, no han de entregar certificación alguna si no se acredita la titulación pertinente ni la formación por evaluación presencial.
Evidentemente esta nueva forma de enseñar y aprender supone un cambio de marco, una ruptura con la formación que la mayoría de nosotros hemos seguido. En los cursos se reitera lo supuestamente conocido por cualquier profesional. Si lo hemos olvidado debería ser nuestra responsabilidad reaprenderlo y, desde luego, nos parece mucho mejor que se nos brinde la oportunidad de no volver a cursar esos contenidos. Y con el consiguiente ahorro de coste en caso de no gratuidad. El tiempo empleado en una gran parte de la formación presencial que se imparte en fisioterapia se vería considerablemente reducido, centrándonos en la práctica, y con unos alumnos que tendrán o habrán adquirido (de forma autónoma o a través de los contenidos teóricos proporcionados previamente) la base necesaria para el seguimiento del curso.
El cambio de paradigma va a encontrar resistencias en un modelo que ha “engordado” la duración de los cursos de posgrado con las redundancias antes aludidas a cambio de un precio y un tiempo prescindibles. También va a exigir, si los administradores así lo piden, una preparación previa para poder acceder a los cursos, tanto teóricos como prácticos o mixtos. A cambio tendremos cursos de pago más asequibles, asistentes obligados a conocer el tema y a poseer conocimientos supuestos desde su titulación, y cursos que cumplan mucho mejor con su función, proporcionar conocimientos y habilidades.
En Fisioterapia hay múltiples ejemplos de formación en línea. Muchos adolecen de falta de control sobre el seguimiento efectivo o la titulación del alumnado. Son dificultades que sólo se podrán solventar con una evaluación presencial y acreditada. De lo que no hay precedentes, hasta donde nosotros sabemos, es de COMA específicos más que el proporcionado por fisioEducación sobre Terapia Miofascial. Sin duda es un hecho reseñable, del que cabría esperar una parte práctica para completar el aprendizaje y una evaluación presencial, a costa quizás de perder la condición de COMA, para adquirir las características que propicien la acreditación.
El camino se ha abierto. Creemos que el cambio de modelo de la formación posgrado debe evolucionar hacia unas formas más flexibles, más versátiles, más económicas y más eficientes. La formación a distancia está ya ahí, pero si queremos que sea de calidad a la vez que exigente es necesario afrontar responsabilidades y retos, tanto de instituciones formadoras, como de docentes y discentes. ¿Te apuntas a este curso?

III JORNADAS INTERHOSPITALARIAS DE FISIOTERAPIA

El once del once del once se celebraron las 1as Jornadas Interhospitalarias de Fisioterapia del Hospital Universitario de Fuenlabrada. Como parte de ellas hicimos difusión en esta bitácora en más de una ocasión. Celebramos por tercera vez y en años consecutivos una nueva edición. Quizás no pensamos llegar tan lejos pero aquí estamos otra vez. Y, como era de esperar, queremos hablar de ello.
Sería muy fácil caer en las loas o en el autoensalzamiento para alimentar nuestra vanidad. Más fácil  sería aún ser redundantes con lo dicho por nosotros o por otros (1) sobre las Jornadas de 2013 o las pasadas. Por ello vamos a hacer un breve repaso y nos centraremos en aquello que queremos destacar para que llegue a los lectores habituales o esporádicos de esta bitácora. Pero antes, una vez más, mostrar el agradecimiento a todos los que han hecho posible las Jornadas y pedir disculpas por los fallos que pudo haber.
Hubo mucho de donde comentar. Se habló de pelviperineología, de fisioterapia invasiva en la esfera pélvica, de fisioterapia respiratoria, de ecografía en fisioterapia, de creatividad…Pero sin duda una de las partes más animadas fue la ponencia (y debate posterior) con Manel Domingo Corchos, Decano del Colegio de Fisioterapeutas de Cataluña. Nos habló del presente y del futuro de la Fisioterapia en España. Y su ponencia nos sirve de excusa para comentar algunos de los puntos de la misma. Varios de ellos han sido abordados en esta bitácora, por lo que nos atrevemos, modestia aparte, a referenciar las diferentes entradas en las que lo hicimos.
El númerus clausus (2) se hace necesario para terminar con la “burbuja formativa”. En pocos años se duplicará el número de fisioterapeutas en España. Y, como dijo Manel Domingo, las profesiones mueren por ser pocos o por ser muchos. Hay interés en mantener una oferta sin advertir del riesgo de una inversión con pocas posibilidades de retorno en forma de un trabajo bien retribuido y en mínimas condiciones laborales.
Pero además de ser muchos los que ingresan en las facultades y escuelas de Fisioterapia, la calidad de la formación es variada, y es cuestionable en el caso del Prácticum, o, como dijo Isabel Guijarro, la “educación clínica”. Nosotros hablamos de ello (3) en relación con otra ponencia, la de Tomás Gallego, en las 1as Jornadas Interhospitalarias. Parece que el “entorno académico” prepondera frente al “entorno clínico” y que no hay, precisamente, un exceso de celo en procurar unas prácticas que supongan la integración con lo aprendido en las aulas, la incorporación de los conocimientos derivados de la investigación o la adaptación del contexto del prácticum a la realidad laboral más probable y exigente (4).


La Fisioterapia, para ser verdaderamente “competitiva”, para desplegar sus posibilidades con la mejor solvencia, para garantizar resultados, requiere que sus profesionales tengan un conocimiento sólido, profundo y actualizado. Eso sólo lo garantiza la especialización (5). Las especialidades son una posibilidad que la ley reconoce. El camino lento hacia ellas parece inevitable y difícilmente negable. Enlazando con la ponencia de Vanesa González Bellido, Manel Domingo propuso como posibilidades más plausibles las parcelas con mayor grado de soporte científico, Fisioterapia respiratoria y Fisioterapia cardiaca.  También una especialidad de corte sociosanitario, que podría ser la Geriatría.
De la especialización oficial, vía Residencia, habría de derivarse un acceso sin intermediación de otro especialista médico entre el que deriva (médico de familia o de cualquier otra especialidad) y el fisioterapeuta. Y en todo caso, otros de los hitos del futuro de la Fisioterapia son el acceso libre o directo a la misma (6) como algo normalizado y la prescripción por médicos de cualquier especialidad (7). No hay ningún obstáculo legal para ello, a pesar de que muchos fisioterapeutas y estudiantes lo ven como algo “imaginario”. La supuesta necesidad o dependencia de la derivación por parte de una especialidad médica concreta, la Rehabilitación, no tiene sustento legislativo, pero tampoco necesidad práctica al amparo de las competencias que debe adquirir el graduado en Fisioterapia, y parece difícilmente sostenible en el contexto  posible de especialistas en Fisioterapia.
Otro aspecto muy relevante es también el establecimiento de un escalafón, o retribución diferenciada según una clasificación en base a unos criterios (antigüedad, docencia, investigación, publicaciones, etc.), similar al sistema “junior-senior” de otros países. En España se puede decir que la carrera profesional jugaría un papel en este sistema de ascensos aunque, como dijimos en su momento, no cumple su objetivo (8). Pese a este fracaso, no debemos renunciar a propiciar y proponer mejoras en el sistema para que cumpla el objetivo de incentivar el desarrollo profesional de verdad.
Finalmente, una reflexión más. La Fisioterapia es una ciencia. No cabe dudar sobre esto. Como tal abraza el método científico y lo adapta para lograr el conocimiento sobre su ámbito de actuación. Y debe guiarse por la práctica basada en pruebas (9). Debe cuestionar constantemente sus procedimientos y tratar de trasladar los descubrimientos a la clínica. Ello supone ser consciente de las limitaciones del método científico y también de las dificultades específicas que encuentra  la Fisioterapia. Pero también de que no vale todo bajo el pretexto de la supuesta validez empírica.
Eso es todo. Las Jornadas dieron para más y esta ha sido muestra aportación. El lector interesado puede consultar otros materiales de #JIF22N en www.jornadasdefisioterapia.info.
¿Nos vemos en las cuartas?
Referencias
1. García Fuentes, F. #JIF22N Jornadas de Fisioterapia (I). En Fisioactividad 23/11/2013. Acceso 25 de noviembre de 2013. http://pakk23.wordpress.com/2013/11/23/jif22n-jornadas-de-fisioterapia-i/
2. González García, JA. El “númerus clausus” en las profesiones sanitarias. En Fisioterapia 31/10/2008. Acceso 25 de noviembre de 2013. http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2008/10/31/el-numerus-clausus-en-las-profesiones-sanitarias/
3. González García, JA. El prácticum como integración. En Fisioterapia 16/11/2011. Acceso 25 de noviembre de 2013. http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2011/11/16/el-practicum-como-integracion/
4. González García, JA. Reflexión sobre la docencia en la práctica clínica (I). En Fisioterapia 1/8/2008. Acceso 25 de noviembre de 2013. http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2008/08/01/reflexion-sobre-la-docencia-en-la-practica-clinica-i/
5. González García, JA. Las especialidades en Fisioterapia: una necesidad. En Fisioterapia 21/8/2008. Acceso 25 de noviembre de 2013. http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2008/04/21/las-especialidades-en-fisioterapia-una-necesidad/
6. González García, JA. Cumbre sobre el acceso directo a Fisioterapia. En Fisioterapia 8/10/2009. Acceso 25 de noviembre de 2013. http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2009/10/08/cumbre-sobre-el-acceso-directo-a-fisioterapia/
7. González García, JA. La prescripción de fisioterapia por médicos. En Fisioterapia 8/1/2009. Acceso 25 de noviembre de 2013. http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2009/01/08/la-prescripcion-de-fisioterapia-por-medicos/
8. González García, JA. Carrera profesional. En Fisioterapia 8/1/2009. Acceso 25 de noviembre de 2013. http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2006/12/05/carrera-profesional/
9. González García, JA. Crítica a la práctica no basada en pruebas. En Fisioterapia 24/4/2009. Acceso 25 de noviembre de 2013. http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2009/03/24/critica-a-la-practica-no-basada-en-pruebas/

miércoles, mayo 16, 2012

OPOSICIONES Y UN LIBRO




Las restricciones en el sector público han tenido como consecuencia la paralización de la oferta de empleo en las distintas Administraciones. Sin embargo, parece inminente, según distintas fuentes, la convocatoria de un concurso-oposición por el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS). En este proceso se convocan 146 plazas de fisioterapeuta. Una de las escasas oportunidades para obtener empleo en la sanidad pública.
Son muchas las academias que ofertan cursos para las oposiciones. Desconocemos su calidad y alcance. En todo caso, el esfuerzo recae sobre el aspirante. Tampoco conocemos el temario, aunque, por experiencias previas, hemos de decir que carecía de actualización e incorporación de avances en fisioterapia, como también incluían prácticas o conceptos superados en la fisioterapia “moderna”. En todo caso, aparte del material aportado por las academias, os presentamos dos libros que abordan específicamente las oposiciones, al menos en su título. Ambos disponen de edición en papel y electrónica y el precio parece asequible. Podéis ojearlos en sendas direcciones electrónicas:

OPOSICIONES FISIOTERAPIA, varios autores:
http://www.bubok.es/libros/12211/OPOSICIONES-FISIOTERAPIA

OPOSICIONES DE FISIOTERAPIA, de Luis Bernal Ruiz:
http://www.bubok.es/libros/212942/Oposiciones-de-Fisioterapia
Aparte de servir para el objetivo propuesto seguro que contienen información para la práctica cotidiana de la fisioterapia. Contadnos.


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miércoles, marzo 21, 2012

2ª JORNADA INTERHOSPITALARIA DE FISIOTERAPIA

Estimados colegas:
Concluida la 1ª Jornada Interhospitalaria de Fisioterapia manifestamos en este y otros canales nuestra intención de dar continuidad al encuentro. Los que gestamos y llevamos al cabo el evento vimos superadas con creces las expectativas sobre la respuesta de los fisioterapeutas. Esto, sin duda, nos ha animado, junto con el apoyo institucional del Hospital Universitario de Fuenlabrada, a la preparación de una segunda edición.
La experiencia previa nos ha servido para reconocer errores y aciertos, e idear mejoras que esperamos tengan reflejo en la segunda jornada. Siempre con el objetivo germinal de fomentar y propiciar la fundamentación científica y el compromiso y la implicación de los fisioterapeutas con práctica, gestión, docencia e investigación de calidad.
Esperamos satisfacer necesidades y resolver inquietudes de los asistentes, además de servir de foro de encuentro donde sentirnos identificados con la Fisioterapia. Sin duda, un buen camino para su desarrollo y reconocimiento.

FORMACIÓN EN BASES DE DATOS

Hemos aludido en multitud de ocasiones a la necesidad de fundamentar nuestras actuaciones como profesionales sanitarios. Un paso ineluctable es la búsqueda del conocimiento actualizado, publicado habitualmente en revistas de divulgación científica. Pero para ello han de adquirirse habilidades que hagan eficiente la pesquisa. Eso es lo que se pretende con la actividad formativa que presentamos ahora.
El Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) ha decidido incluir entre sus actividades formativas el curso “Fisioterapia Basada en Pruebas: bases de datos biosanitarias”, y del cual seremos docente. Nuestro objetivo será el manifestado en muchas ocasiones en esta bitác ora , es decir, facilitar el uso de una herramienta imprescindible para justificar nuestras prácticas y aumentar nuestro conocimiento en fisioterapia y en las demás ciencias básicas y aplicadas.
La búsqueda de información es necesaria para cualquier proceso de investigación, la revisión de las tecnologías sanitarias o la elaboración de protocolos. Es también, como reza el título del curso, un elemento esencial en la Atención Basada en Pruebas (ABP) o Evidencias, marco de referencia en la asistencia sanitaria actual.
El CPFCM abrirá el plazo de inscripción el 14 de marzo. El curso se desarrollará en dos jornadas, el 14 y el 28 de abril, en horario de 9 a 14 y de 15 a 18.30 horas. El fisioterapeuta interesado puede informarse en la página del CPFCM.

lunes, enero 09, 2012

LA DIFÍCIL TAREA DE EVALUAR

En los días pasados hemos ejercido una de las tareas inherentes a la docencia. Se trataba de evaluar a los alumnos del Grado sobre una de sus asignaturas de marcado carácter práctico. Aunque la evaluación debe ser una tarea continuada, cuyo fruto ha de considerar una serie de valoraciones más o menos objetivas, cuando nos hemos enfrentado de nuevo a ella nos han surgido una serie de cuestiones inquietantes.

Sólo el hecho de plantearnos cuestiones nos lleva a pensar si sabemos evaluar. No hemos sido formados en esta labor y nos guiamos por la experiencia previa propia y ajena, por la imitación de modelos evaluadores a los que nosotros fuimos sometidos o por lecturas voluntariosas.
Este asunto no es trivial pues el resultado de las evaluaciones, en sus distintas modalidades, marca el devenir de los estudios del educando de manera inmediata o a más largo plazo. De ahí la normal preocupación por hacerlo bien. Pero, ¿qué es hacerlo bien? Cuando tenemos un conjunto de referencias amplio, un seguimiento más o menos prolongado, podemos pensar que, aunque sea de forma intuitiva, somos capaces de dilucidar esta cuestión. Nos sentimos capaces de poner una nota que refleje el desempeño, las aptitudes o las actitudes del alumno. Aún en este caso siempre puede haber otras versiones u otras formas más detalladas, precisas u objetivas de medir al estudiante. Y donde hay variación y heterogeneidad a la hora de medir cabe plantearse la justicia de la medición y sumirnos, de nuevo, en la incómoda incertidumbre.

Cuando se trata de evaluaciones sumativas, de exámenes, aún parece más complicado. Los factores distorsionantes de la ejecución de una prueba práctica (el fenómeno de “quedarse en blanco”, los nervios, una cuestión que precisamente no se domina) generan discrepancias entre lo que el estudiante sabe y manifiesta saber. Esto lo hemos experimentado y nos damos cuenta que que muchas veces el mejor pierde esa condición de manera abrupta o el menos saliente hace una prueba impoluta.

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lunes, noviembre 28, 2011

LA GESTIÓN EN FISIOTERAPIA

Uno de los ámbitos en los que el profesional sanitario desempeña su trabajo es el de la gestión. Para muchos esto resulta desconocido y se sienten ajenos a ese mundo. Sin embargo se equivocan, pues todos somos gestionados y todos hacemos gestión de una u otra manera.

Las competencias que debe ejercer el profesional de la fisioterapia incluyen la gestión. Así lo expresa claramente la LEY 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias, en su artículo 4.3: "Los profesionales sanitarios desarrollan, entre otras, funciones en los ámbitos asistencial, investigador, docente, de gestión clínica, de prevención y de información y educación sanitarias". Asimismo, en el artículo 10.2 dice "A los efectos de esta ley tienen la consideraciónde funciones de gestión clínica las relativas a la jefatura o coordinación de unidades y equipos sanitarios y asistenciales, las de tutorías y organización de formación especializada, continuada y de investigación y las de participación en comités internos o proyectos institucionales de los centros sanitarios dirigidos, entre otros, a asegurar la calidad, seguridad, eficacia, eficiencia y ética asistencial, la continuidad y coordinación entre niveles o el acogimiento, cuidados y bienestar de los pacientes".


Por otro lado la ORDEN CIN/2135/2008, de 3 de julio, por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de Fisioterapeuta, en su apartado 3, que recoge las competencias que el estudiante debe adquirir, habla de "habilidades de gestión clínica que incluyan el uso eficiente de los recursos sanitarios y desarrollar actividades de planificación, gestión y control en las unidades asistenciales donde se preste atención en fisioterapia y su relación con otros servicios sanitarios".

En definitiva, la gestión no es algo ajeno, reservado a los jefes o supervisores. Todos somos gestionados y todos hacemos gestión. Desde la utilización correcta o el mantenimiento de las instalaciones o equipos a la participación en la dirección de unidades o instituciones o a la participación en proyectos de investigación y docencia. Además, los estudiantes deben adquirir competencias en gestión por lo que, inevitablemente, donde haya estudiantes se debería abordar la misma.

En la 1ª Jornada Interhospitalaria de Fisioterapia del Hospital Universitario de Fuenlabrada hubo una mesa dedicada a Nuevos modelos de gestión. En ella quedó patente lo dicho en el párrafo anterior. Pero, además, se hizo hincapié en la necesaria implicación de los fisioterapeutas en los órganos de toma de decisiones que afectan directamente a la profesión. Se atisban medidas que incumben de lleno a la Fisioterapia y que han de contar con la misma a través de sus representantes (asociaciones y colegios profesionales). En época de recortes cabe pensar en tentaciones de medidas que afecten a las condiciones de los fisioterapeutas presentes en la sanidad pública o que traten de incluir otros modelos que conlleven perjuicios para la profesión o para el ejercicio de la misma.

También son importantes la medidas de incentivación dado el actual parón de la carrera profesional. El modelo vigente no incita al compromiso de los más predispuestos a él. Este es un inconveniente que se hace extensivo a todos los organismos públicos y que tiene relevancia especial en las profesiones sanitarias, en las que investigación, innovación o docencia cobran trascendencia especial para fomentar conocimiento y progreso.

Todo el esfuerzo y el avance de los últimos años, la oportunidad que supone una nueva titulación de Grado con nuevas exigencias y competencias, precisan de modelos de gestión innovadores, ya presentes en sanidad privada y pública, que rompan con estructuras hiperjerarquizadas, limitadoras, constrictivas, represoras de iniciativas, rígidas que echen por tierra la inversión en formación de profesionales capacitados y eficientes. Las resistencias están y estarán presentes dentro de la profesión y desde otras. La labor de los fisioterapeutas es demostrar con hechos la bondad de esos nuevos modelos que contribuyen a la disminución de gastos, al control de listas de espera, a la satisfacción del profesional y a un mejor servicio al ciudadano. Se trata de dejar hacer. ¿Nos dejarán?

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EL INFORME DE ALTA

El título de esta entrada parece el del capítulo de un libro. No pretendemos tanto. Simplemente queremos recalcar la necesidad y obligatoriedad de dejar patente el trabajo, bueno o malo, que hace un fisioterapeuta tanto en el ámbito privado como público. Es, además, un derecho que parece que algunos no quieren asumir y otros quieren impedir.

No nos gusta repetirnos. Pero en el afán de hacer visibles nuestro parecer y contribuir con ello a formar opinión nos hace volver sobre el asunto de la historia clínica, ya abordado en otra ocasión (1). Para los renuentes y contrarios a que los fisioterapeutas y cualquier otro profesional sanitario refleje por escrito su quehacer recordamos que la LEY 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica dice explícita y claramente en el artículo 2.6 que “todo profesional que interviene en la actividad asistencial está obligado no sólo a la correcta prestación de sus técnicas, sino al cumplimiento de los deberes de información y de documentación clínica, y al respeto de las decisiones adoptadas libre y voluntariamente por el paciente”. El artículo 17.3 afirma que “Los profesionales sanitarios tienen el deber de cooperar en la creación y el mantenimiento de una documentación clínica ordenada y secuencial del proceso asistencial de los pacientes”. Además “Los profesionales sanitarios, [...], tienen el deber de cumplimentar los protocolos, registros, informes, estadísticas y demás documentación asistencial o administrativa, que guarden relación con los procesos clínicos en los que intervienen, y los que requieran los centros o servicios de salud competentes y las autoridades sanitarias, comprendidos los relacionados con la investigación médica y la información epidemiológica”. Por otro lado en el artículo 15.2 dice que el contenido mínimo de la historia clínica será el siguiente:

a) La documentación relativa a la hoja clínicoestadística.
[...]
d) La anamnesis y la exploración física.
e) La evolución.
[...]
m) La evolución y planificación de cuidados de
enfermería.
n) La aplicación terapéutica de enfermería.

o) El informe clínico de alta.

El artículo 15.3. dice, finalmente, que "la cumplimentación de la historia clínica, en los aspectos relacionados con la asistencia directa al paciente, será responsabilidad de los profesionales que intervengan en ella". Teniendo en cuenta que donde se dice "enfermería" se puede sobreentender cualquier otra disciplina sanitaria esta recopilación de artículos expresa sin duda la exigencia de que completemos todo lo relacionado con evaluación y tratamiento.

El otro apoyo legislativo que podemos contrastar es la ORDEN CIN/2135/2008, de 3 de julio, por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de Fisioterapeuta. Entre las competencias que se debe adquirir el estudiante están:

* Valoración diagnóstica de cuidados de fisioterapia según las normas y con los instrumentos de validación reconocidos internacionalmente.
* Ejecutar, dirigir y coordinar el plan de intervención de fisioterapia, utilizando las herramientas terapéuticas propias y atendiendo a la individualidad del usuario.
* Evaluar la evolución de los resultados obtenidos con el tratamiento en relación con los objetivos marcados.
* Elaborar el informe de alta de los cuidados de fisioterapia una vez cubiertos los objetivos propuestos.

No es discutible que, por tanto, todo fisioterapeuta está obligado a dejar constancia en una historia clínica en cualquier formato (papel, digital) toda su participación en el proceso asistencial, tanto en ámbito privado como público. Lo lógico es que culminado el tratamiento, sea cual sea el resultado, deje constancia del proceso y la situación del usuario en un informe de alta de fisioterapia, o simplemente informe de fisioterapia, que no de alta médica o de incorporación a su actividad laboral. Existe el precedente no cuestionado del informe de enfermería. Y no parece sensato cuestionar la pertinencia de lo mismo en cualquier otra disciplina. Este informe facilita la comunicación de información con los demás profesionales del centro o ajenos, de atención primaria o especializada, y también la continuidad asistencial. Es el que recoge con rigor de primera mano las intervenciones fisioterapéuticas y no se superpone ni suplanta al de otros profesionales.


Así pues, cualquier intento por parte de terceros de impedir, prohibir o coartar el depósito de información propia, única de la intervención del fisioterapeuta supone una invitación a la ilegalidad y cuya responsabilidad, entendemos, recae en el fisioterapeuta en caso de litigios.

Entonces, por imperativo legal, por sentido común, por calidad asistencial, por coherencia, existe la historia clínica de fisioterapia (o su aportación a la historia clínica general) y su correspondiente informe de alta. DIXI.

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Referencia:

1. González García, JA. La historia clínica en fisioterapia, ¿obligatoria?. En Fisioterapia. Acceso el 17 de noviembre de 2011. http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2008/03/04/la-historia-clinica-en-fisioterapia-%C2%BFobligatoria/

viernes, octubre 07, 2011

ALGO LE HARÁ

Estas son tres palabras que representan adecuadamente, creemos, lo que piensan muchos derivantes o derivadores de pacientes a unidades de fisioterapia. No parece que sea una manera ideal de enfocar el tratamiento si se pretenden resultados atribuibles al mismo.

Desgraciadamente, lógicamente, nos podemos quejar de estas situaciones. Hoy lo escuchábamos en boca de un paciente pero intuimos que ese es el pensamiento que subyace en muchas de las derivaciones a fisioterapia. Ante diagnósticos de difícil o infructuoso tratamiento, en trastornos crónicos, en pacientes difíciles o en pacientes demandantes, se opta, entre otras cosas, por emplear esas palabras como forma de liberarse o de pretender un placebo. En otros casos se conoce a priori la futilidad de enviar al paciente al fisioterapeuta o con la vaga esperanza de que la sapiencia de sus manos obre milagrosamente. Lo último a veces da resultado, pero no por cualidades sobrenaturales del profesional sino porque no se ha valorado convenientemente lo que la fisioterapia puede contribuir a la mejora del paciente. De suerte que, de resultas, se beneficia se manera sorpresiva.

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