miércoles, junio 18, 2008

LA HISTORIA CLÍNICA EN FISIOTERAPIA II

Propuesta de elaboración

Palabras clave: historia clínica, fisioterapia, kinesiología, terapia manual, osteopatía.

Keywords: clinical history, medical history, physical therapy, physiotherapy, manual therapy, osteopathy.

Mots-clés: dossier medical, kinesitherapy, osteopathy, terapie manuelle.


Con anterioridad ya hemos hablado (LA HISTORIA CLÍNICA EN FISIOTERAPIA, ¿OBLIGATORIA?) de la necesidad de concienciarnos, en el ámbito de la fisioterapia, sobre la confección y cumplimentación de la historia clínica. Esta puede ser completa en sí misma o formar parte de un historial más amplio. El primer caso se da, por ejemplo, en las consultas privadas o también el sector público, como podría ocurrir en Atención Primaria, o en un hospital donde la historia estuviera dispersa y fragmentada entre los diferentes servicios. Con el advenimiento de la historia clínica electrónica se instaura un formato unificado, con múltiples subcarpetas, en las que los usuarios del sistema, es decir, el personal asistencial, deposita los datos pertenecientes a su parcela. Estaríamos en el segundo caso de los anteriormente descritos. Sea como fuere, con disponibilidad de aplicaciones informáticas o sin ellas, desde el hospital más moderno hasta la consulta más sencilla, la historia clínica en fisioterapia es preceptiva y un instrumento útil para conocer o recordar los pasos que se han dado para procurar atención a un paciente. Nos informa de lo que hemos hecho, de lo que han hecho otros, fisioterapeutas o no; de los resultados de las pruebas diagnósticas y de los tratamientos previos; de los antecedentes personales y familiares, de las alergias o reacciones adversas; de los hábitos de salud que pueden condicionar una intervención; de las expectativas del paciente, de su familia y de otros profesionales, ... y, sobre todo, es la herramienta fundamental para recoger lo que el paciente siente y piensa. En definitiva, con mayor o menor profundidad, nos proporciona los datos que son relevantes y pueden hacer exitoso el tratamiento o inducirnos a derivar al paciente a profesionales más adecuados o a estimar la necesidad de otras evaluaciones. Intentaremos aportar los ítems que conforman una historia completa de fisioterapia.


No queremos, en cualquer caso, dar a entender que la forma de historia clínica de fisioterapia que proponemos en la mejor, la más útil ni la más completa. Se trata de una tentativa, una proposición, con pretensión de ser una herramienta inicial que desde luego puede ser ampliada, reducida o adaptada según las circuntancias y posibilidades del usuario. Los ítems definidos pueden ser pertinentes, válidos, inútiles o baldíos. Disponer de una guía nos permite no olvidarnos de aspectos que pueden ser importantes y también desechar aquellos superfluos, reiterativos o que incluso puedan atentar contra la intimidad del paciente.

Hospital de Ficción

C/ºdel Recuerdo,2 - Tel. 91 700 00000000

2890000 Fuentefría - Madrid

HISTORIA DE FISIOTERAPIA

DATOS DEL PACIENTE

Comenzaremos por lo más inmediato a la hora de recibir a un paciente. Parece obvio que debemos conocer su nombre y apellidos, y por él vendrá identificado. Además, el acceso a los datos y la privacidad quedarán asegurados con el número de historia clínica. El manejo informático será más rápido si el paciente viene identificado numéricamente (número de historia clínica, NHC), aunque la base de datos debería permitir la identificación también por nombre y apellidos. La dirección del paciente se hace necesaria para poder dirigirnos a él por correspondencia tradicional y podría ser muy útil, por ejemplo, en el caso de estudios epidemiológicos, pues la historia clínica es accesible en todo caso, preservando la protección de datos, para los estudios de investigación. El teléfono fijo y móvil facilitarán cualquier tipo de comunicación con el paciente (citas, solicitudes, avisos, etc). Otros dados confirman la identidad del paciente en cualquier tipo de trámite (procedencia, facturación, financición, por ejemplo) que en muchos casos serán innecesarios de forma sistemática. Sería el caso del D.N.I., o del número de la Seguridad Social.

La edad y el sexo pueden tener un valor no sólo identificativo, sino también clínico y epidemiológico, en caso de querer hacer algunos tipos de estudio (incidencia, prevalencia, cohortes, estudio de casos). Hacemos algunas consideraciones sobre estos aspectos. En cuanto a la edad debemos sospechas de los dolores en niños lo suficientemente intensos como para solicitar fisioterapia (Meadows J.T. "Diagnóstico diferencial de fisioterapia" Mc Graw-Hill 2000, pag 7). La edad avanzada nos orientará hacia trastornos degenerativos. Cáncer, infartos coronarios y cerebrales, son factores a considerar en la evaluación del mayor. Igualmente en este grupo de edad esperaremos menor amplitud de movimiento.

El sexo orienta en cuanto a la predisposición a determinadas enfermedades: osteoporosis, cáncer de mama, alteraciones prostáticas o ginecológicas van ligadas al género. La combinación de edad y sexo es importante en muchos casos, como el de un varón de edad madura con lumbalgia de posible origen visceral o neoplásico.

DATOS ASISTENCIALES ...Continúa en este enlace.


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POR LA CORRECCIÓN DEL LENGUAJE ENTRE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD

Incorrecciones, anglicismos mal empleados, importación directa desde el inglés, desconocimiento, abuso de los acrónimos,...Leyendo en las historias clínicas y, lo que es peor, en la literatura científica, específicamente en la de ciencias de la salud, vemos todas esas cosas. No es que nosotros seamos doctos conocedores de la lengua castellana, pero sí hacemos el intento de emplearla correctamente, seguramente con errores que los lectores de esta bitácora habrán descubierto en alguna ocasión. A modo de ejemplo, hemos visto con perplejidad, asombro, desesperación a veces, perlas como ombro, screw, versus (en lugar de la conjunción "o" o de "frente a"), presión arterial (en lugar de "tensión arterial"), shunt, screening, taping, test, journal,...y mucho más, tanto que algunas de esas palabras se han afianzado al punto de parecer imposible prescindir de ellas.


No hace muchos años, a los titulados universitarios, a las personas con cierta relevancia social, como médicos y maestros, se les suponía una formación completa, amplia. Hoy en día parece claro que esto no es así. La degradación del sistema educativo se manifiesta cuando al culminar la formación más extensa y exigente se mantienen y no se corrigen deficiencias impropias de una enseñanza de calidad. La comparación con el pasado, cuando el profesional médico poseía, junto con la formación propia de su disciplina, una mayor o menor formación humanista, es inevitable. Las generaciones recientes, a las que por los pelos no pertenecemos, han crecido en un ambiente de, como diría Fernando A. Navarro en su bitácora Laboratorio del lenguaje, anglomanía galopante.Desde hace años, para algunos en verano llevamos shorts, en lugar de pantalones cortos, compramos tickets (o tiquets, en su versión bárbara) en lugar de entradas, mandamos SMS en lugar de simples mensajes, estacionamos nuestro coche en un parking, compramos un kit de herramientas en lugar de un lote o juego, se hacen test de embarazo y no pruebas, enviamos mails (¿es tan difícil pronunciar correo?), y así un largo etcétera. Los jóvenes y no tan jóvenes, con sus incorrecciones intencionadas en mensajes electrónicos y abreviaturas ininteligibles, están contaminando el lenguaje de forma descarada. Y esta es la semilla del futuro. Los medios de comunicación, cuyas crónicas son elaboradas por flamantes licenciados, ayudan a que esta tendencia se extienda sin pausa. Un detenido se convierte en "arrestado" y una prueba judicial se convierte en evidencia (no deben conocer los "false friends"). Así que no es de extrañar que tanta permisividad lingüística se extienda al lenguaje de los profesionales, a los que se presupone un lenguaje correcto. La comodidad y las malas traducciones cumplen también su papel, no preocupándonos por buscar el equivalente castellano a los términos foráneos. Existen, por otro lado, recursos necesarios y aceptados, como la elipsis ("No signos de dificultad repiratoria", "Saturación O2 en rango"), que abrevia la confección de la historia clínica, o los acrónimos (BEG, HTA, IRA, DM, EMO), de los que se abusa en ocasiones y complican la comunicación con profesionales ajenos a nuestra disciplina o especialidad.

La Fisioterapia, como el resto de profesiones sanitarias, se ve afectada por esta corriente. El balance muscular se convierte en "testing" muscular, "testamos" la capacidad aeróbica, hacemos un "test" de cajón anterior de rodilla en lugar de una prueba, un estudio es "randomizado" (error especialmente sorprendente) en lugar de aleatorizado, la fisioterapia basada en pruebas se convierte en basada en evidencias (es decir, en lo que no se tiene que probar), se hace reducción del "slack",un "toigle recoil" o un "thrust", y un síndrome subacromial es un "impingement".

Desde la docencia debemos, en nuestra opinión, contribuir a que el lenguaje se use correctamente. Parece que los que se supone tienen el mayor nivel educativo, los titulados universitarios, debieran tener un manejo del lenguaje acorde con él. Las jergas profesionales son compatibles con la corrección lingüística, especialmente en la comunicación escrita. Esperamos, que como los hablantes de otras lenguas peninsulares, los hablantes del castellano, y los que se suponen más "educados" a la cabeza, hagamos algo para evitar su degradación fruto de modas sibaritas, pedantería, comodidad o incultura.



Bitácora muy interesante "Laboratorio del lenguaje".

Más Fisioterapia.

LA INVESTIGACIÓN EN FISIOTERAPIA, ¿UNA QUIMERA?

El fracaso de una oferta formativa del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid sobre metodología de investigación resulta llamativo en una profesión que aspire con seriedad a ser considerada en el entorno sanitario, en un contexto de exigencia de resultados probados y de eficiencia en la distribución de los recursos de salud.

Parece que la respuesta a la cuestión del título estaría meridianamente clara si nos quedamos con la respuesta a la convocatoria del curso del Colegio de Fisioterapeutas de Madrid. La propuesta formativa del Colegio ha sido desestimada por el colectivo. De los aproximadamente 6000 colegiados no ha salido un número mínimo de solicitantes, teniendo en cuenta que el número máximo de alumnos era de 26.

Otro tema es la razón de esta falta de demanda. Podría pensarse que la mayoría de los fisioterapeutas consideran cubierta su formación en este campo. O que se piensa que esta faceta no es importante para el ejercicio de nuestras funciones. O que el precio a pagar en tiempo y dinero no es asumible. O, simplemente, que no despierta interés. Quizás hay un poco de todo. Pero, aunque se arguyeran todas esas razones, sería difícil aceptar que ni siquiera diez o quince fisioterapeutas estarían en disposición de acudir al curso, si este asunto tuviera calado entre los mismos.

Si partimos del hecho de que la Fisioterapia se considera a sí misma una disciplina científica que aplica (o aspira a ello) el método científico como única fuente de conocimiento válida, y lo conjugamos con el hecho, fácilmente contrastable, de la falta de formación científica de los fisioterapeutas, el fracaso palmario de este curso resulta desconcertante, llamativo, decepcionante, desilusionante. ¿Cuál es la verdadera razón de ello? Subyace, pensamos, una falta de reconocimiento básica de lo que es y pretende ser la Fisioterapia. Mientras nos enrolamos en todo tipo de cursos sobre técnicas novedosas o antiguas, más los fisioterapeutas noveles (los más vulnerables), no se nos ha inculcado la cultura de la crítica constructiva, con la que podríamos valorar la verdadera validez de las intervenciones que se nos proponen. Si fuera de otra manera no serían tan exitosas otras ofertas formativas, cuyo contenido es de más que dudosa calidad científica o incluso se ha probado su ineficacia. La visión científica y el conocimento de su metodología están engarzados con una práctica de calidad. En contexto de las Ciencias de la Salud es preciso contar con la validez científica para adquirir reconocimento, respeto y prestigio. No vale ampararse en el empirismo mal entendido, que oculta una tendencia seudocientífica, en la que no es necesario demostrar nada.

La culpa, si se puede decir así, es un poco de todos. De los que no se forman y no reconocen la necesidad de esta formación, de las autoridades (incluídos los gestores intermedios), que no se preocupan de evaluar las técnicas y tecnologías de tratamiento (tanto en nuestro campo como en otros), de los docentes y de la universidad, que no transmiten la importancia del reconocimiento de la Fisioterapia como ciencia.
A partir de aquí no cabe inhibirse y los colegios profesionales, desde su responsabilidades, debería tratar de corregir esta situación. Nos atrevemos a proponer campañas divulgativas, jornadas, charlas, cursos cortos, artículos en sus medios de divulgación y, por supuesto, no dar esta batalla por perdida.

miércoles, septiembre 05, 2007

Multiplicidad de tratamientos

Ayer escuchaba una noticia curiosa cuyo contenido no recordamos con exactitud. Venía a decirse que una dieta rica en plátanos, masajes y alguna que otra "terapia" producía efectos beneficiosos en la salud de un elefante. Noticia anodina, curiosa y hasta divertida de esas que se publican en radio y televisión de vez en cuando y que nos provocan admiración o sonrisas. Así fue en este caso, pero además nos llevo hacia pensamientos más prácticos. Tras la escucha, mediatizado sin duda por nuestra perspectiva científica, nos interrogamos sobre la causa de los beneficios en el elefante. ¿Fue la dietoterapia o la masoterapia?¿O fue acaso el otro remedio que no recordamos? ¿O fue una combinación de los tres o de dos de ellos? Reflexión tan banal guarda relación con cuestiones que atañen a la práctica cotidiana del fisioterapeuta. Llevados por motivaciones tales como prescripciones, por prolongar el tiempo del tratamiento, por descargarnos de trabajo manual, por utilizar técnicas novedosas, etc. utilizamos dos, tres, cuatro y aún más técnicas, parecidas o distantes, para muchos de nuestros tratamientos. Esta manera de proceder, con la que muchos hemos crecido profesionalmente, nos ciega sobre los efectos que se consiguen, ocultando, magnificando o minimizando los mismos. ¿Cómo vamos a saber y afirmar que el ultrasonido a tal o cual potencia y tiempo consigue disminuir el dolor si concurrentemente hemos hecho una movilización con impulso? La creencia común puede hacernos creer que hay sinergia entre las técnicas si recordamos los supuestros efectos fisiológicos de las mismas. Pero, ¿es así realmente? Lo que debemos buscar es la manera más rápida y eficaz de mejorar al paciente y con la aplicación múltiple de técnicas se consiguen dos cosas: utilización de tiempo tal vez innecesario e imposibilidad de reconocer la eficacia de una técnica particular. Pero, ¿puedo conocer esa utilidad o inutilidad antes de aplicar la técnica? Sí, en muchas ocasiones gracias a los artículos de investigación cuyo uso recomendamos ferviertemente para nuestra práctica.

lunes, julio 23, 2007

Obstáculos del paradigma científico en la práctica de la fisioterapia

Obstáculos del paradigma científico en la práctica de la fisioterapia


Un cuestión por resolver
La fisioterapia, como disciplina científica que pretende ser, está sometida para la consecución de sus avances al método científico. El método, cuyas características podremos abordar en otra ocasión, es flexible, pero tiene unos pasos ineludibles para ser considerado científico. Si la fisioterapia aspira a consolidar y aumentar su grado de cientificidad debe ser rigurosa en la plicación de sus directrices. Sin embargo, nuestra profesión tiene una serie de peculiaridades inherentes a sus atributos (terapeuta dependiente, prácticas manuales, etc.) que suponen un serio escollo para la aplicación del método científico. Exponemos algunas de las dificultades con las que nos encontraremos al pretender llevar a cabo un estudio experimental:


* Difícil reproducibilidad (el gesto terapéutico casi nunca es el mismo).

*Multiplicidad de protocolos (duración del tratamiento, número de sesiones, etc.).

*Difícil mensurabilidad (¿cuánto masaje?).

*Multiplicidad de técnicas. (¿cuál es la técnica que hace el efecto?)

*La “fuerza de la costumbre” (la reproducción autómata de gestos por endoculturación profesional).

A estas "dificultades" se ha de añadir una que se superpone a todas: la escasa, escasísima cultura investigadora no sólo de estudios primarios (estudios sobre pacientes) sino sobre la crecientes y muy disponibles fuentes de información secundaria (Pubmed, Biblioteca Cochrane, PEdro Database, Trip, etc.).

domingo, diciembre 31, 2006

Fisioterapia y Osteopatía

Marcel Bienfait dice en la introducción de su libro "Bases elementales técnicas de la terapia manual y de la osteopatía" (Ed. Paidotribo, 1996)):

"No me incluyo en la corriente de los nuevos profesionales que ya no quieren denominarse fisioterapeutas sino osteópatas. Tampoco les critico, pero no considero que la osteopatía sea la panacea que prometen, no creo que sea una medicina integral. Hoy en día son muchos los que utilizan como adorno el título de doctor en osteopatía, que no existe. Seamos razonables, no nos avergoncemos de seguir siendo fisioterapeutas que utilizan en su práctica la osteopatía."

Este pensamiento refleja tal fiel como sucintamente nuestra opinión sobre la relación que ha sido establecida entre la Fisioterapia y la Osteopatía en nuestro país por algunos colegas. Definitivamente la Osteopatía no tiene marco legal en España y declararse osteópata no es sino un engaño. Es más, los que nos hemos formado en cursos que se denominaban de Osteopatía o Fisioterapia Manual Osteopática tampoco podemos denominarnos "fisioterapeutas osteópatas" como puede hacer, estableciendo una analogía, un médico hematólogo o traumatólogo. La Fisioterapia no tiene reconocidas, esperemos que no por mucho tiempo, especialidades. Todo lo más podemos decirnos expertos o especialistas de algo añadiendo que como titulación propia de una universidad, no siendo tampoco títulos oficiales. Evidentemente cualquier otra pretendida titulación obtenida en academias y centros de formación varios no habilita para el ejercicio de profesión alguna si no tienen, como es el caso de todas las terapias manuales y naturales, carácter oficial.

Sigue en http://www.madrimasd.org/blogs/fisioterapia/2006/12/30/fisioterapia-y-osteopatia/

domingo, diciembre 24, 2006

Curso gratuíto para fisioterapeutas

Curso gratuíto para fisioterapeutas

Curso organizado por el sindicato CSIT.

Información adicional
Destinado a fisioterapeutas pertenecientes a la Comunidad de Madrid.
Imprescindibles conocimientos básicos de inglés y de infomática (Internet).

DATOS DEL EVENTO

Tipo de evento
Curso

Titulo
Introducción a las bases de datos en Fisioterapia.

Dirigido a
Fisioterapeutas de Atención Primaria y Especializada de la CAM

Directores
CSIT

Profesorado
Juan Antonio González García. Fisioterapeuta. Hospital de Fuenlabrada. Madrid.

Reconocido por
Comisión de Formación Continuada de las profesiones sanitarias.

Programa
1. Introducción
2. Diseño de Búsqueda en Pubmed.
3. ScienceDirect
4. Ovid
5. Fisioterapia Basada en Pruebas
6. Ejercicios Prácticos
7. Evaluación con un caso práctico más un cuestionario cerrado (preciso para diploma)

Metodología
Eminentemente práctica con explicaciones teóricas

Objetivos
Dar a conocer el manejo básico de información científica disponible en distintas bases de datos para su aplicación inmediata en clínica.

Precios
Gratuíto

Inscripción
CSIT. Tfno.: 91 591 00 70

Número de Alumnos
20

Duración
20 horas. 2´9 créditos (Agencia Laín Entralgo)

Plazo máximo de inscripción
15 Enero 2007

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jueves, diciembre 21, 2006

La decepción de la carrera profesional

Estimados compañeros:
Ya manifestamos en un anterior mensaje el gran chasco que ha supuesto la carrera profesional en la Comunidad de Madrid. Lo que se suponía un motivo de motivación, valga la redundancia, un incentivo para los esfuerzos que suponen la docencia, la investigación o el vagamente descrito compromiso con la organización, se ha convertido en un aspecto retributivo más. Nosotros decimos que es en realidad un plus por un quinquenio más en la empresa. El varapalo definitivo al espíritu de la carrera profesional es el hecho de, aunque excepcionalmente, permitir que los años de experiencia se conviertan en el único criterio para entrar en los diferentes niveles establecidos. Siendo así, un fisioterapeuta, o cualquier profesional del sistema, que lleve veinte años como tal, accederá directamente al último nivel, a la máxima aspiración posible. Es indiferente si ha asistido a cursos de perfeccionamiento o reciclaje, si ha sido docente o si se ha preocupado por investigar. Y además se puede llegar a denominar con rimbombancia "Excelente o Referente". Es más, ni siquiera se plantea en qué condiciones ha ejercido su labor asistencial. En otro lado estarán los que por meses o incluso días no puedan entrar en un nivel superior pudiéndose sentir perfectamente lesionados en sus intereses si para más inri han mostrado un alto grado de interés en su trabajo y en su dedicación dentro y fuera de la labor asistencial. Los agentes sociales y la Administración,y muchos trabajadores, pueden sentirse satisfechos. Pero para el contribuyente y para el profesional comprometido más allá de lo estrictamente necesario esto no deja de ser un aumento de sueldo y una burla, por qué no decirlo, a la verdadera carrera profesional.
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Fisioterapia

Fisioterapia

miércoles, agosto 02, 2006

¿Hacia un nuevo concepto de Fisioterapia?


Todos conocemos la definición académica de la palabra fisioterapia y, si nos preguntan sobre su significado, diríamos casi miméticamente lo mismo. Aceptamos sin reparo esa definición formal . Sin embargo, creemos que es posible e incluso necesaria una reflexión sobre el fondo y la extensión de la misma. Lo que se plantea aquí es si efectivamente bajo es palabra se amparan todas las nociones de fisioterapia y si el concepto fisioterapia puede y/o debe sufrir una transformación. Pero quizás antes de continuar no sería ocioso precisar lo que es un concepto, aspecto clave en nuestra argumentación.
Se ha definido el concepto como el contenido significativo de determinadas palabras. Las palabras son sólo símbolos de esas significaciones. Edward Sapir (1) habla de concepto como “envoltorio cómodo de ideas que comprende millares de elementos distintos de la experiencia y que puede comprender otros tantos miles”. Así pues, las palabras desencadenan inmediatamente una imagen porque ha habido una asociación arbitraria que identifica el símbolo con las distintas nociones que existen de lo que se simboliza. Para que sea posible la comunicación de ideas las distintas nociones de algo deben confundirse, y esto es así también para la palabra fisioterapia.
Volvamos ahora, sin intención de ser prolijos, sobre la definición de Fisioterapia. La OMS (1968) la describe como “el arte y la ciencia del tratamiento por medio del ejercicio terapéutico, calor, frío, luz, agua, masaje y electricidad. Además, la Fisioterapia incluye la ejecución de pruebas eléctricas y manuales para determinar e grado de afectación de la inervación y la fuerza muscular, pruebas para determinar las capacidades funcionales o la amplitud del movimiento articular y medidas de la capacidad vital, así como ayudas diagnósticas para el control de la evolución”. La Confederación Mundial para la Fisioterapia (WCPT) la define como “el conjunto de métodos, actuaciones y técnicas que, mediante la aplicación de medios físicos curan, previenen y adaptan a personas afectadas de disfunciones somáticas y orgánicas o a las que se desea mantener un nivel adecuado de salud”. Reproducimos estas definiciones por la importancia de las organizaciones de las que dimanan. Son muy genéricas y válidas a efectos didácticos pero requieren una profundización para asegurarnos del valor de concepto de la palabra fisioterapia, en los términos que decíamos más arriba. Partimos del convencimiento de que las nociones de fisioterapia no son unívocas y de que, además, es preciso explicitar nuevas concepciones.
La realidad de la profesión de Fisioterapia es radicalmente distinta de la de hace medio siglo. Se ha producido un avance enorme en lo concerniente a las técnicas así como a los campos de aplicación. Se ha desarrollado la formación continuada demandada como una necesidad por el propio colectivo, la atención primaria supone un grado mayor de autonomía pero también de responsabilidad, la situación altual del mercado de trabajo propicia la orientación hacia el ejercicio liberal. Todo ello se acompaña de la permanencia en esquemas continuístas en los que el fisioterapeuta es un mero ejecutante. Es esta situación que dibujamos de una manera ciertamente somera en la que pretendemos reflejar nuestra visión de la Fisioterapia. Prescindimos de las consideraciones legales, no por desdeñarlas, sino porque esta concepción tiene más el carácter de propuesta, de mirada hacia el futuro. Además, es un hecho que en España no existe legislación específica en en este ámbito y sería conveniente profundizar en campos y técnicas que vienen siendo abarcados por muchos fisioterapeutas como parte de su trabajo aún sin soporte normativo.
El núcleo de toda nuestra argumentación se halla en la propia palabra fisioterapia. De ahí todo lo antedicho. Si examinamos la etimología y añadimos una visión amplia, sin restricciones apriorísticas, no es difícil seguir el hilo del razonamiento. Efectivamente, tenemos que prescindir de visiones limitadoras ya en el nombre, como en la Kinesiterapia, definida como el sanar por el movimiento. Vaillant y colaboradores (2) hablan de los fisioterapeutas, desde un enfoque que podría cuestionarse, como especialistas en el movimiento perturbado. Pero también aclara que ese movimiento sobrepasa ampliamente al de las estructuras musculoesqueléticas y abarca también el flujo gaseoso respiratorio, la circulación arterial, venosa y linfática, la movilidad de la vísceras y, por qué no, los flujos energéticos.
Decíamos, pues, qu e el nombre de la profesión es propicio al expansionamiento. Lo que hacemos es tratar por medios naturales. Tratamos las consecuencias de la patología pero también tratamos personas. Tratar es manejar, gestionar, pero es también asistir a una persona. El acto terapéutico trasciende a la mera ejecución limitada en tiempo y espacio. En su esfera entra la consideración de aspectos sociales, económicos, familiares, profesionales, sicológicos, educativos, etc. Nos enfrentamos a una visión totalizadora del paciente y esto acarrea nuevas exigencias y compromisos.
En este sentido nos incorporamos a una corriente que se extiende por las otras profesiones sanitarias. Lo que nos caracteriza es el conjunto de medios que usamos como fisioterapeutas. Lo físico en este caso se refiere a los agentes naturales, es decir, que se hallan presentes en la naturaleza. Este es un concepto muy vago en cuanto que amplio. La naturaleza es el conjunto y disposición de las cosas existentes, todo lo que no ha sido preparado artificialmente. El movimiento o su ausencia, el calor o la electricidad existen aunque nosotros seamos los que los generemos y dosifiquemos. En base a esto realizamos prácticas convencionales en el sentido de que responden a precedentes o a la costumbre. Constituyen las prácticas más antiguas y por ello las más conocidas y difundidas. En este plano están la cinesiterapia clásica (incluyendo también el masaje-con sus variantes- o métodos como Kabat o Bobath) o la electroterapia. Pero el núcleo de nuestro discurso es que debemos ensanchar nuestra visión de la Fisioterapia, verla desde una perspectiva macroscópica. Esto significa verla en su actualidad y desde sus orígenes, al tiempo que con un enfoque prospectivo (3). Se trata de una ciencia dinámica que precisa de un enriquecimiento constante en consonancia con el contexto en el que está inmersa. Así, hemos ido adicionando técnicas y campos de intervención como el drenaje linfático, la fisioterapia uroginecológica, coloproctológica o cráneomandibular. Nadie duda de que son técnicas genuinamente fisioterápicas. En la misma línea se debe y se están asumiendo otras modalidades que se apoyan en metodos enteramente físicos y que incluso son variantes de la Fisioterapia convencional. Nos referimos, entre otras, a las llamadas, de forma cuestionable, terapias manuales (incluyendo Osteopatía, Etiopatía, Quiropraxia, etc.), la digitopresión o la reflexoterapia podal. Creemos que es legítimo reclamar todas ellas como propias de la Fisioterapia.
Junto a estas se originan fruto del esfuerzo y la experiencia de muchos/as colegas nuevos abordajes terapéuticos como la microkinesiterapia, la técnica de Sohier, la técnica de Maitland, la técnica de Mezières (y sus derivaciones-Souchard, Bousquet-), la fisioterapia en animales, etc. que han de ser integradas con una formación específica.
Hay otras técnicas no físicas que se utilizan en Fisioterapia. Tradicionalmente se ha recurrido a técnicas de relajación como Shultz, Jacobson o la Sofrología. Incluso la hipnosis ha sido propuesta como una ayuda para los fisioterapeutas (4).
Tal vez lo novedoso de nuestra visión es entender que podemos asumir métodos no consuetudinariamente fisioterápicos. Nos referimos en particular a la acupuntura en sus diferentes modalidades (5). No se trata de reivindicarla para sí sino de incluirla como una parte normal de la nuestra práctica si lo consideramos oportuno. Obviamente, las otras técnicas que utilizan medios físicos sobre puntos de acupuntura (electroterapia, láserpuntura, digitopresión) son técnicas de la Fisioterapia.
Pero aún nos atrevemos a reclamar la posibilidad de usar otros medios terapéuticos que bien pueden considerarse como naturales. Tales son la Fitoterapia y la Homeopatía. Sus productos son de expendio libre e incluso de uso ancestral y, con los conocimientos adecuados, pueden y deben ser coadyuvantes en los tratamientos considerados convencionales (6).
Esta noción expansiva de la Fisioterapia encuentra ahora mayores posibilidades de verse desarrollada. La concepción de la salud y la horizontalización de la toma de decisiones son un buen caldo de cultivo. Pero, además, consideramos que esa evolución es necesaria y concordante con el proceso que se extiende a otros países de nuestro entorno, respecto a los cuales sufrimos en muchos casos un considerable retraso. Requiere un esfuerzo formativo y, tal vez, un cambio de mentalidad. Heráclito dijo que nada permanece sino el cambio y la Fisioterapia es un ejemplo de este sabio axioma.
MÁS SOBRE FISIOTERAPIA.

1. Sapir, E. Definición de lenguaje. En: Lecturas de Antropología social y cultural. Madrid: UNED. 1995.
2. Vaillant, J., et als. Le diagnostic kinésithérapique. Kinésithér. Scient. 1999;389:9-12.
3. Albertos, F. Una medicina para el siglo XXI. Madrid. Ediciones Pirámide. 1996.
4. Varma, D. L´hipnose en kinésithérapie. Kinésithér. Scient. 1999; 394: 35-43.
5. Hopwood, V. ; Lovesey, M.; Mokone, S. Acupuncture and related techniques in Physical Therapy. New York. Curchill Livingstone. 1997.
6. Zerbid, O. Le point sur les traitements de la capsulite rétractile de l´épaule. Kinésithér. Scient. 1999;395: 16-45.


viernes, julio 28, 2006

Definición de Fisioterapia (Wikipedia)

La palabra Fisioterapia proviene de la unión de las voces griegas: physis, que significa Naturaleza y therapeia, que quiere decir Tratamiento.
Por tanto, desde un punto de vista etimológico, Fisioterapia o physis-therapeia significa “Tratamiento por la Naturaleza”, o también “Tratamiento mediante Agentes Físicos”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define en 1958 a la Fisioterapia como: "El arte y la ciencia del tratamiento por medio del ejercicio terapéutico, calor, frío, luz, agua, masaje y electricidad. Además, ...(Si el lector quiere profundizar más sigue aquí).



LEER MÁS DE FISIOTERAPIA. (Bitácora alternativa del mismo autor).